CINCO CONSEJOS PARA LA INCLUSIÓN INTENCIONAL.

Por Amber Booth-McCoy, Especialista en Diversidad y Fundadora de The Diversity Booth, INC.

"La humildad cultural es permitir que cada persona sea dueña de su propia experiencia."

Muy a menudo en la sociedad, reconocemos la individualidad y la diversidad, pero celebramos la conformidad y la convención. Reforzamos los ideales con dichos omnipresentes como, "Tratando de poner una clavija cuadrada en un agujero redondo,” "Sobresaliendo como un pulgar adolorido,” y otros. El problema es que integrarse no es tan fácil para todos. Si somos honestos, los acontecimientos nacionales actuales han iluminado la incapacidad de mezclarse, la cual puede ser frustrante, aterradora y para algunos, fatal.

Como especialista en diversidad, a menudo me preguntan, "¿Cómo puedo ser más inclusivo?" En esencia, la inclusión intencional pasa de preguntar,"¿Quién está en la mesa?" a preguntar "¿Quién no está en la mesa que necesita estar?" y "¿Recibieron la invitación con instrucciones detalladas para llegar a la mesa y, al llegar, una silla y un micrófono?" En la práctica, se presenta como culturalmente humilde. La humildad cultural es permitir que cada persona sea dueña de su propia experiencia. Reconociendo que son los ÚNICOS expertos en su experiencia. Entonces, si bien no existe una “fórmula mágica” para la inclusión, aquí hay cinco consejos de #tuespecialistaendiversidadfavorita.


1. Trabaja hacia la humildad cultural en lugar de la competencia cultural. La humildad cultural reconoce que cada individuo es un experto en su experiencia. Nos recuerda que debemos hacer una pausa y aceptar que no sabemos todo sobre todas las personas, poblaciones o culturas. Permite el aprendizaje permanente y la voluntad de autoevaluarse. Lo más importante es que busca corregir los desequilibrios de poder en espacios en los que no deberían existir.


2. Comprométete a experimentar personas y no poblaciones. Es natural agrupar/emparejar cosas similares. Nuestros cerebros hacen esto inconscientemente para ayudarnos a procesar grandes cantidades de datos cada segundo. Esta misma función puede hacernos perder a un asombroso individuo multidimensional porque lo colocamos en una caja basada en una dimensión de su ser.


3. Corrige errores en el momento. Nunca lo haremos todo bien, todo el tiempo. Podemos reconocer nuestro paso en falso, disculparnos cuando sea necesario y escuchar la experiencia de la otra persona.


4. Cuando defiendas o busques ser un aliado, reconoce tu privilegio. La verdadera alianza busca fortalecer las voces o el trabajo ya existente. Un aliado es esencialmente un diplomático cultural, que está ahí para ayudar con el acceso a "mesas" o espacios que antes no eran acogedores. Una vez que hagas espacio en la mesa, devuelve el micrófono metafórico al nuevo asistente.


5. El silencio es una colisión. Si escuchas algo racista, sexista, discriminatorio, intolerante, etc. y no dices nada, estás aceptando lo que se dijo o hizo. En palabras de Elie Wiesel, “Debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al atormentador, nunca al atormentado. A veces debemos interferir.”

"Hasta que la sociedad no trabaje en su máxima capacidad para los más vulnerables, en realidad, no funciona para ninguno de nosotros."

La diversidad, la equidad y la inclusión es un trabajo para todos. No funciona solo para el especialista en diversidad, el activista, los presidentes de asociaciones de propietarios, el liderazgo ejecutivo y el clero progresista. Es el trabajo de cada vecino, cada compañero de trabajo, cada ciudadano, cada padre, cada amigo y cada participante de la sociedad. Hasta que la sociedad no trabaje en su máxima capacidad para los más vulnerables, en realidad, no funciona para ninguno de nosotros.

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