KRYSTAL FESTERLY - ARTISTA & ESCRITORA.

En un intento por crear una sensación de control en su vida, Krystal creó un jardín. Su jardín enseguida le enseñó lección tras lección, principalmente cómo dejarse llevar, ser paciente, entregarse a las cosas que no puede controlar y disfrutar de la vida tal como viene, con altibajos. En esta entrevista, nos habló sobre cómo comparte su jardín con otras personas a través del arte con la esperanza de que cada pieza que crea les brinde la alegría y el consuelo que ella misma encuentra en ellos.


Cuéntanos acerca de tí.

Crecí en un pueblo pequeño y no había nada, pero tuve una infancia muy divertida porque teníamos una casa de árbol [se ríe]. Siempre dije que nunca tendría hijos ni que me casaría. Fui a la universidad a estudiar arte en San Francisco para ser fotógrafa y viajé por el mundo. Estaba enamorada de ese tipo de vida, ya sabes, conocer gente nueva y comprender que la sociedad de este lugar en Estados Unidos no es como la de otras personas que viven en otros lugares. Terminé casándome y teniendo tres hijos [se ríe]. No conocía a nadie que tuviera hijos ya que todos mis amigos eran viajeros del mundo y ninguno de ellos tenía hijos, así que decidí empezar una revista para padres porque no sabía lo que estaba haciendo [se ríe]. Yo me dije a mi misma, “Déjame entrevistar a todas las mamás y sacarles todos los consejos.” [se ríe]. Terminé conociendo a madres de todo el mundo y hablando sobre la adopción, sus propios hijos, la fertilidad y todos los demás aspectos de la maternidad. Unos meses después, me di cuenta de que lo que realmente faltaba en la crianza de los hijos era la conexión. Todo el mundo hacía las mismas preguntas o se preguntaban las mismas cosas, pero me di cuenta de que todos estábamos aislados y no era la única que no sabía qué hacer.

"Creo que lo que falta en este país es conexión; las personas se sienten tan aisladas porque no se hablan entre sí. Todo está en la superficie."

Después de lanzar la revista, comencé a organizar cenas. 30 mujeres se reunían alrededor de una mesayo también cocinaba para estas cenas [se ríe]. Empecé a comprar comida después de que más personas venían a las reuniones. La primera cena fue en un parque, y luego algunas de las mamás comenzaron a ofrecerse como voluntarias para usar sus patios traseros, y a veces hacía las cenas en lugares que alquilaba. Fue divertido. Dirigiría una conversación intencional alrededor de la mesa. Comenzaba con mi propia lucha, con lo que sea por lo que estaba pasando yo misma en ese momento, y luego les hacía la misma pregunta a todas las mujeres alrededor de la mesa. Estas conversaciones nos unieron a todas porque nos hizo darnos cuenta de que, sin importar el color de nuestra piel o grupo demográfico, teníamos mucho en común. Siempre había una persona en la mesa que tenía la misma historia que otra, era realmente genial que la gente se relacionara. Hice eso durante cinco años, y también me permitió viajar por lo que estaba muy emocionada. No pensé que podría viajar tanto con niños, pero lo hice. Viajé por todo Estados Unidos y solamente organizaba cenas.

Creo que lo que falta en este país es conexión; las personas se sienten tan aisladas porque no se hablan entre sí. Todo está en la superficie. Yo no soporto las pequeñas charlas [se ríe]. Me gusta dejar atrás las pequeñas charlas, llegar a la raíz de las cosas, ser un ser humano y realmente conectarme a ese nivel, así que lo convertí en un trabajo [se ríe]. Dejé la revista hace aproximadamente un año porque la impresión era muy cara. Empecé a sentir que necesitaba más arte en mi vida. Mis hijos estaban creciendo y comencé a sentir que en realidad no me necesitaban tanto. Empezaron a ir a la escuela, así que tuve más tiempo. Quería volver a mis raíces que es el arte. Realmente nunca pensé que podría ser una artista, ya sabes, mi mamá es doctora y mi papá es ingeniero. Sentí que se esperaba que siguiera ese camino, lo cual hice durante un tiempo. Trabajé en un hospital durante 12 años, pero era agotador [se ríe].

"Quería enseñarle a mis hijos que en la vida pueden pasar cosas difíciles, pero no te rindes. Tienes que levantarte y tomar una decisión sobre cómo quieres vivir tu vida."

Comencé un jardín cuando tuve mi tercer hijo y no tenía pulgar verde [se ríe]. Maté todo. Ni siquiera podía mantener viva una planta de interior. Cuando di a luz a mi último hijo, casi muero. Perdí parte de mi útero y mi trompa de Falopio se había roto. Tenía mucho dolor y fue como si me hubiera apagado. Perdí toda esa conexión con todo el mundo, que era todo lo contrario de lo que normalmente hubiera hecho. Estaba realmente deprimida y sentía que no podía controlar mi dolor, mi vida o cualquier otra cosa y recuerdo estar parada en mi patio trasero y decir: "Voy a hacer que este jardín sea hermoso. Al menos puedo controlar esto.” Envolví a mi bebé en mi espalda y literalmente comencé a cavar y a tirar tierra [se ríe]. Comencé desde el principio y terminé creando un jardín completo y cultivando mis propias verduras. Terminé comprando gallinas y me convertí en una loca jardinera [se ríe]. Fue muy terapéutico para mí y realmente me devolvió a lo básico. Inicié nuevamente la escritura y me ayudó a estar un poco más presente conmigo misma.


Cuando mi esposo se enfermónació con una condición en el cerebro. Comenzó a tener convulsiones y sabíamos que su cerebro se rompería a los 35 años. Es una condición muy rara, el uno por ciento de la población la tiene, pero la suya era tan grande que era el uno por ciento del uno por ciento. Por lo general, podrías operarte y sacarlo, pero él no puede porque el suyo es muy grande. Va desde el frente de su cabeza hacia atrás. Le afecta mucho. Tiene toneladas de convulsiones y estábamos tratando de encontrar un médico que se lo quitara antes de que tuviera un aneurisma, pero nadie lo quería tocar. Esta vez el año pasado estaba en el hospital y tuvo un par de aneurismas. Fueron 33 días muy largos. Afortunadamente, ahora está en casa, pero no ha sido él mismo desde entonces. Yo soy su cuidadora. Lo único que me mantuvo conectada a tierra durante ese tiempo fue mi jardín. Llegaba a casa, podaba el césped, me ocupaba del jardín y regresaba al hospital. Recuerdo que su padre decía, “Olvídate del jardín. No te preocupes por eso,” y yo estaba como, "No, no puedo. Esto es mucho más que un jardín para mí.”

Quería enseñarle a mis hijos que en la vida pueden pasar cosas difíciles, pero no te rindes. Tienes que levantarte y tomar una decisión sobre cómo quieres vivir tu vida. Me di cuenta de que ya no encontraba alegría en la revista. Era mucho trabajo y no podía viajar más porque estaba cuidando a mi esposo. Vertí mi escritura en mi jardín y simplemente fusioné todo. La gente me decía, "No te deshagas de tu revista. Has construido esto por mucho tiempo,” pero en el fondo, siempre quise ser una artista. Siempre me dije a mí misma que no podía, ya sabes, no quería decepcionar a mis padres, pero ver a mi esposo tan enfermo me hizo darme cuenta de que no puedo vivir mi vida para nadie más que para mí. Si no soy feliz, ¿Qué sentido tiene? No estaba siendo fiel a mí misma y ese sentimiento lo cambió todo. Empecé a aprender a hacer joyas y lo hice todo desde cero. Fue la lección más difícil de toda mi vida por la que espero que nadie pase, pero estoy agradecida porque creo que finalmente soy quien debo ser. Estoy realmente feliz con lo que hago y puedo mantener a toda mi familia, lo cual es increíble.


Solías trabajar en el campo médico y luego decidiste tomar un camino diferente. ¿Qué motivó esa decisión?


Solía ​​trabajar en radiología. El lugar en el que trabajaba estaba dirigido por benefactores. Entró una niña, tenía siete años. Sus padres no hablaban nada de inglés y ella tenía un apéndice roto, así que íbamos a hacer una ecografía para ver si estaba roto o no. El benefactor llegó y nos pidió que la pusieramos de última en la lista, así que tuvimos que decirles que esperaran. Terminamos perdiendo a ese paciente. Recuerdo que pensé, “Este sistema está roto. No estoy ayudando a la gente de la manera que quiero porque tengo estas restricciones puestas.”  Hubo ciertas cosas con las que no pude lidiar, era demasiado. Después de que perdimos a ese paciente, pensé, “Se acabó. Ya no quiero hacer esto. Quiero tener conexiones reales con las personas y poder ayudarlas de la manera que quiero.” Decidí que la medicina ya no era para mí y, literalmente, empaqué todo lo que tenía en un U-Haul, conduje, me mudé de Costa Mesa, el sur de California a San Francisco y más nunca miré hacia atrás.


¿Qué motiva tu arte? ¿Cuál es el propósito detrás de esto?


Mi jardín motiva mi arte, eso es seguro. Siempre digo que aprendo muchas lecciones de mi jardín, y la más importante es que nada dura [se ríe]. La razón por la que comencé es porque quería control, y esa fue una gran lección porque no puedes controlar un jardín, el clima y otros aspectos, por lo que fue principalmente una lección de dejar ir. Comencé a presionar flores porque quería preservar su belleza cuando estaban floreciendo. Siempre me ponía tan triste cuando se marchitaban y, por supuesto, cambian cuando las presionas, pero siguen siendo un recordatorio de esa lección que aprendí, que no puedes aferrarte a nada, todo tiene su tiempo. Hago joyas, marcadores de libros, posavasos y todo lo que siento que puedo hacer.


Tu arte es asombroso, y refleja quién eres. Habla sobre la importancia de mantenerte auténtico contigo mismo en todo lo que haces.

Creo que debes ser auténtico contigo mismo porque eres tú, especialmente en este mundo lleno de redes sociales donde todos publican lo que hacen. Por ejemplo, estoy escribiendo un libro y veo personas de mi edad que ya han escrito dos libros, y luego empiezas a compararte y te deprimes. Si te mantienes enfocado en ti mismo y en construirte, creo que eres más feliz de esa manera. Mantener la autenticidad de ti mismo te mantiene conectado a tierra y te mantiene creciendo.


Habla sobre la revista "Gather the Village" y su propósito.

Gather the Village era simplemente eso, eran todas estas personas de todo el mundo las que estaban pidiendo una aldea, así que yo organizaba estas cenas y, con suerte, los ayudaba a construir su aldea. Lo que es realmente bueno es que todavía recibo correos electrónicos de personas que han sido amigas durante siete u ocho años y que se conocieron en una de mis cenas. Es genial que puedas ser una pequeña chispa en la vida de otra persona y abrir oportunidades para ellos. La bondad no es difícil. Si hiciéramos eso más, la vida sería mucho más fácil [se ríe].


¿Qué le dirías a alguien que se siente perdido y no sabe cuál es su misión en la vida?

"¿Qué haces cuando nadie está mirando? ¿Qué te trae más alegría? Creo que esa es la respuesta."

Si me hubieras dicho que tendría un jardín, que tendría hijos, que estaría casada y que haría joyas, marcadores de libros o que sería una artista, me habría reído de ti [se ríe]. Creo que estar callado y mirar lo que haces cuando no tienes nada más que hacer es probablemente tu misión en la vida. ¿Qué haces cuando nadie está mirando? ¿Qué te trae más alegría? Creo que esa es la respuesta, y tal vez te lleve cinco años, pero una vez que la encuentres, debes sumergirte y no tener miedo de equivocarte. Tengo tantos errores que he cometido dentro de mi arte y es solo una experiencia de aprendizaje.

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